Piñeiro sobre Las Maldiciones: “Cuando la escribía no pensaba una novela sobre la política”

La escritora Claudia Piñeiro respondió las preguntas de la periodista Patricia Kolesnicov en una entrevista pública sobre su obra y sus inicios en la literatura: “La viuda de los jueves fue en 2005. Cuando llegué a Francia con esa novela era 2008. Lo que para mí la novela tenía que ver con la crisis de 2001 era leído por ellos como la crisis de 2008″, apuntó.

“Hay un capítulo donde yo hablo del Riesgo País. No sé si ustedes se acuerdan que había una época en la que prendías la radio y te daban la temperatura, la humedad y el Riesgo País. En Francia me miraban todos diciendo que yo era adivina porque había adivinado unos años antes lo mismo que le estaba pasando a ellos en 2008”, recordó.

“Era muy gracioso porque cualquier argentino sabe que tenemos una experiencia de crisis extraordinaria. Yo me basaba en el 2001 pero antes había habido un montón más”.

Al referirse a Las Maldiciones, su última novela publicada en 2017, Piñeiro analizó: “Cuando yo escribía la novela no era que estaba pensando en escribir una novela sobre la política. Mi imagen disparadora era un jefe y su subalterno, un profesor y su alumno. Alguien donde había una relación de poder muy fuerte, donde el jefe le pedía a su subalterno que hiciera algo que estaba fuera de lo que se le pide a alguien que trabaja para uno y que ésta persona tenía que decidir si lo hacía o no porque también su trabajo podía perderlo si no lo hacía”.

En este sentido, continuó: Cuando yo planteo esta primera escena, que no cuento cuál es el planteo porque justamente tiene mucho que ver con el desarrollo de la novela, dije: ¿En qué mundo planto esta relación de amo y esclavo de Hegel? Donde el amo pide y el esclavo tiene que decidir si sí o si no. Y se me ocurrió que en el mundo de la política era el más pertinente.  Porque es el mundo donde esas relaciones de poder son mucho más violentas, mucho más brutales. Me parecía que en ese mundo iba a funcionar muy bien esta relación. El problema es que una vez que metés a estos personajes en el mundo de la política, la política es tan rica como personaje que te lleva gran parte de la novela. No podés dejar de contar lo que pasa alrededor de ellos en el mundo de la política y terminó en vez de ser un escenario siendo un protagonista más de la novela”.

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